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Planes de Beneficios Flexibles (FSAs) para Gastos Médicos

Los Planes de Beneficios Flexibles (FSAs) para Gastos Médicos ayudan a los empleados a obtener reembolsos por los gastos médicos que no estén cubiertos o que no sean reembolsados por otro seguro o plan, como HSAs y HRAs. La Sección 213(d) del Código del IRS define cuáles son los gastos que califican, ya sean servicios médicos, dentales, de la vista o de farmacia.

De acuerdo con la Ley de Reforma de Salud, los fondos de HSA, HRA y FSA ya no se pueden utilizar para comprar medicamentos de venta libre (como aspirinas y medicamentos para alergias y resfríos, etc.) sin receta autorizada por un médico. El farmacéutico tiene que surtir los medicamentos por recetas y deberán pagarse con fondos en su cuenta utilizando su tarjeta de débito al momento de la compra. Todavía existen muchos productos médicos que pueden comprarse sin receta médica (por ejemplo, soluciones para lentes de contacto, pruebas y suministros para diabéticos), así que asegúrese de revisar qué artículos están cubierto antes de realizar su compra.

Todos los gastos médicos deben realizarse en el año del plan y los fondos de la cuenta están sujetos a la regla “úsese o piérdase” que significa que los fondos que no sean utilizados al finalizar el año del plan, no se podrán transferir a los siguientes años a menos que su empleador haya elegido la opción de transferir un monto opcional de hasta $500 al siguiente año. Los fondos no son transferibles si usted deja al empleador que patrocina el plan.

El límite que puede ser aportado a los FSAs es de $2,550 al año.

Tanto los empleados como los empleadores se benefician al pagar menos impuestos.